Ya los griegos y romanos hablaban en sus tratados de medicina que montar a caballo era una de aquellas cosas tan beneficiosas para la salud. No es para menos teniendo en cuenta que el caballo es un animal sumamente sensible que detecta y se amolda al ánimo de sus jinetes. De forma que no debería extrañar a nadie que el caballo sea considerado excepcional para terapias y especialmente útil para mejorar o sanar diferentes tipos de enfermedades mentales y motrices.

Esta disciplina se volvió popular en la segunda mitad del siglo XX de la mano de la domadora y medallista olímpica danesa, Lis Hartel, quien contrajo poliomielitis a los 26 años pero aún así continuó ejercitándose y compitiendo en lo más alto. Descubriendo que la relación en los caballos mejoraba su condición física, Hartel se volvió una convencida de la terapia con caballos y dedicó su (larga) vida a predicar y sentar las bases de la equino terapia como la conocemos hoy en día.

En Catamarca, un equipo multidisciplinario de equino terapia se reúne todos los sábados desde hace 7 años para compartir la mañana con niños de todas las edades y sus familias. El proyecto se creó en agosto de 2012 a partir de una idea que tuvieron Guadalupe Saadi y Verónica Lauret, de armar un grupo para largar con esta actividad y se concretó con el apoyo institucional del, en ese entonces Vice Gobernador, Dalmacio Mera, quien hasta el día de hoy sostiene la actividad. “Guada” Saadi define a los sábados de equino terapia como un grupo de amigas en donde hay distintas profesionales, algunas vinculadas a la salud, otras la psicología o al deporte. La idea detrás de este grupo, nos cuenta Saadi, es poder darles a los chicos dos horas de actividad y tratar de mejorarles un poquito su calidad de vida.

¿En qué les ayuda a ellos estar en contacto con animales?

Guada Saadi: Todo lo que es la zoo terapia es muy beneficioso para los chicos, en el caso de la equino terapia tenemos un animal muy noble como es el caballo que tiene muchísimas virtudes y ayudan en distintos síndromes. Por las cualidades que tiene el caballo, es un animal muy sociable entonces generan un vínculo increíble con los chicos. Después ayudan cualidades como la locomoción del caballo o la temperatura corporal, que al ser un grado superior a la nuestra, se transmite a la persona que va montando y es beneficioso para sus músculos, articulaciones, tendones.

¿Tienen que ser caballos especiales los que se utilizan para terapia?

 

Tienen que ser caballos muy mansos y se buscan que no sean muy altos ni muy barrigones para que los chicos puedan ir cómodos. Se decía que el caballo peruano de paso no cumplía con el patrón tridimensional, pero hay estudios que han demostrado que el caballo peruano estimula y se lo puede usar tranquilamente para esta actividad.

¿Qué me podes decir del grupo de familias que se han venido a juntar acá?

Es lo que más se recalca en esta actividad, en este grupo de equino terapia: la familia que se formó. Tanto nosotras las voluntarias como los papas, hemos armado un grupo muy solidario donde estamos constantemente pendiente del otro, viendo como nos podemos ayudar. Incluso los papás han formado amistad, se ha formado un grupo de ayuda entre ellos.

¿Cómo vivís vos en lo personal esta terapia?

Para mí, venir los sábados a equino terapia son dos horas que me llena el alma de ver a los chicos: la expectativa con la que llegan para montar, como esperan que llegue el sábado para venir a equino terapia o que los papás te digan que no ven las horas de que llegue el sábado para venir a equino. Eso para mí, para todas las colaboradoras, es sumamente emocionante y es lo que nos lleva a seguir con esto; es una actividad que hace siete años hacemos ad honorem. Obviamente tenemos cosas que mejorar, ir buscando otros caballos porque con uno no damos abasto. Pero son dos horas por lo menos que les sacamos unas sonrisas a los chicos y para nosotros es súper reconfortante.

¿Quiénes son las voluntarias que te acompañan en esta actividad?

Conmigo esta Marike Carrizo, Gabriela Miranda Zar, Marcela Coronel, Jimena Barros, Martita Tapia, Nadia Sosa, Eugenia Arévalo, Rosita Avellaneda, Cintia Segura, Adriana Vélez; es un grupo interdisciplinario donde todas tenemos el mismo rol que es venir por los chicos.

EL TESTIMONIO DE LOS PADRES

Entre los padres que comparten la jornada está Solange, la mamá de Eluney, que hace 4 años que asiste a equino terapia.

¿Cómo ve que los caballos están ayudando a la pequeña?

En realidad a nosotros nos sirve mucho como distracción. La gordita todos los días tiene distintas terapias: a los 9 meses nos dieron el diagnóstico: ella está dentro de lo que es parálisis cerebral, tiene hemiparesia del lado derecho, hipotonía y espasticidad. Es la parte psicomotriz lo que tiene afectada.

Le encanta venir, desde los dos años que la traigo a la gordita. Al principio tenía miedo porque pensaba que no se iba a acostumbrar a este tipo de terapia, al contacto con los animales. Pero desde el principio pegó una onda tremenda, es más, se desesperaba para que llegara el finde semana y la traigamos.  Ahora tiene cinco años la enana.

Hubo un tiempo en el que no podía traerla y ella buscaba en el teléfono los videos en Youtube con los caballos. Esta bueno equino, porque uno ve, se relaciona con otros papas que estamos en lo mismo, mutuamente nos acompañamos. Se formó como una gran familia donde festejamos los cumpleaños: yo dos años festejé el cumpleaños de Eluney acá con los chicos y la verdad que estoy muy agradecida con el equipo de equino terapia. Lo bueno es que uno se relaciona con otros niños, conoce otros casos de otras familias, a mí me sirvió. Así mismo, cuando encuentro otra mamá u otro papá que tengan hijos con determinada discapacidad, les recomiendo esta terapia porque a nosotros nos hizo bien.

También hay lugar para los primerizos como Lauti, de apenas 11 meses. Su papá, José Rodríguez nos contó que están yendo a la terapia por primera vez y se declara gratamente sorprendido por la calidez y el ambiente fraternal con otros niños y padres:

¿Cómo es venir a hacer equino terapia por primera vez?

Fue una experiencia muy linda, donde él ha tenido la posibilidad de conocer el caballo, estar en contacto con la naturaleza, dar una vuelta y la verdad que lo vimos muy contento. Le encantan los animales. La señorita Gabriela Miranda nos invitó, nos dijo que si queríamos venir nos abría un espacio y la verdad que estamos contentos con el espacio que nos dio y la oportunidad porque es bastante lindo: compartimos con mucha gente, se la pasa muy bien acá. Es el primer sábado de muchos que vendrán más adelante.